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Gustavo Prieto

Preproducción Amateur

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Si hay cosas que me repatean en la vida son las conversaciones “estándar”. Las llamo así, a las situaciones en las que te encuentras, sin comerlo ni beberlo, en medio de la calle, autobús, bar, y la peor de todas, la del ascensor, con alguien conocido, pero sólo eso, un amigo de hace mucho tiempo que apenas ves, algún vecino que no tratas ni para pedirle sal, o el pesado del amigo de tu amigo que tan sólo has hablado con él un sábado a las cinco de la mañana. Pues eso. Cuando te topas con estos anodinos momentos en tu vida, como es lógico, te preguntan qué tal te va y qué haces (ahorrémonos lo de estudias o trabajas), y claro, tu, que eres un auténtico narcisista, ególatra y prepotente, sueltas que estas preparando un corto. ¡Tachan! Se abre la caja de Pandora y tu amigo, vecino o amigo de amigo, se convierte en un tipo bajo con bigote, pecho descubierto y pantalones bombachos con un montón de cuchillos – preguntas dirigidas a ti y comentan lo interesante que es.

Desde luego que es interesante, pero para realizar un cortometraje, medianamente bien, te tiene que gustar muy mucho el mundo del cine. Principalmente, cuado intentas hacerlo en una ciudad pequeña donde apenas hay gente se dedique profesionalmente al medio. Voy a concretar exactamente lo de medianamente bien: Tú eres el guionista, director y productor. En mi caso, con los dos primeros oficios, disfruto como un enano, pero claro, para levantar el proyecto, hace falta producirlo, y aquí viene el hecho de ser “amateur”. Sí, también te toca a ti preparar el cortometraje, una odisea que se convierte en mil y una aventuras, con las que podrías crear el propio guión del metraje, porque esta es la tarea en la que contactas con un montón de gente y, posiblemente, ni la mitad colabore al final, hablas con productoras para alquilar equipo, que, como he dicho antes, en una ciudad pequeña, el mundo del cine les viene grande y creen que es una perdida de tiempo para ellos.

La factura del móvil incrementa considerablemente, pero forma parte de “la producción”, es decir, tú producción. Hablas con gente muy ilusionada que no tiene inconveniente en dejarte tirado cuando le llamas a la semana siguiente para concretar algunos detalles, al operador de cámara le sale un examen el primer día de grabación, el que te iba a proporcionar el equipo de sonido decide cambiar de opinión y largarse unos días a descansar. Sí amigos, tu equipo técnico tiene su vida propia, por desgracia para ti y, sobretodo, para tu corto, dependes de gente que no se dedica a esto profesionalmente y lo hacen como hobby, aunque tú te estés jugando la calva anticipada al intentar reunir el equipo, los actores y toda la planificación.

Pero lo tienes que entender. Es lógico. Sólo es un cortometraje en video, sin productora, concretamente con amigos... Tienes que pensar que a la única persona que le importa realmente es a ti. Ahí tienes que dar la talla y sacar toda tu paciencia para seguir viento en popa con el proyecto. No tirar la toalla y, mientras tanto, usar champú anticalvicie y tomar mucha tila. Sobretodo cuando lo comentas a tu alrededor y te sueltan frases de libro; “Es una señal para que lo retrases”. ¿Señal?; “Es que quieres planificarlo tan bien que no se puede”. Pe..pero, ¿Qué coño me cuentas?; “Hazlo en más días”. La frase del millón. Con lo que cuesta reunir a un montón de gente en pocos días...

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Aunque todo no son malas noticias. No, porque siempre hay alguien que te entiende: cualquier persona que ha dirigido y producido otro cortometraje amateur. No lo dudes, si quieres embarcarte en una aventura como esta y empiezan a torcerse los planes, hay que buscar el apoyo en esas personas, porque son los que realmente saben lo que estas sufriendo. Si intentas comprimir, masticar y tragártelo solito, acabas como la mujer del anuncio de “el silencio de las almorranas”.

Así que cuando me cruzo con algún conocido, vecino o amigo de amigo por la calle y me preguntan qué hago, simplemente les digo que curro de mozo de almacén y en mí tiempo libre me rasco la barriga. Porque me aburre contarles sólo lo bonito del mundo del cine, es decir, lo que ven ellos y critican con tanta facilidad en sus butacas aterciopeladas, ya que desconocen el verdadero valor de un cortometraje amateur: el aprendizaje y gran esfuerzo que han hecho un grupo de amigos.

Eso sí, una vez acabada la presentación del cortometraje, todo se olvida y sólo piensas en la preproducción del siguiente proyecto.
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