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Gustavo Prieto

Crónica de un sueño I

14. EXT. CEMENTERIO. DIA

EVA DE NIÑA está en medio de un camino de tierra entre los sepulcros. En la mano derecha lleva un ramo de flores. Se acerca a una tumba donde deja el ramo.


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Una secuencia tan fácil como esta nos llevó dos horas de sudor y sopor ante los criminales rayos del señor Lorenzo. Al final nos reunimos seis técnicos y dos actrices para empezar, excepcionalmente, el plan de rodaje. Exactamente diez días antes de lo esperado, a causa de las vacaciones de la joven actriz Jimena, que demostró, aguantando el tipo en todo momento, tener un buen carisma para el mundo del cine.

Eran las 16.00 de la tarde. Lugar: El cementerio de “El carmen”. Día: 25 de Junio del 2005. Los termómetros ya nos avisaban que el verano había comenzado y, sobretodo, a esas horas cuando el sol dispara sus afilados rayos en nuestro cenital. Pero teníamos que grabarlo ese día y a esa hora. Nada ni nadie podía impedirlo, de no ser así hubiera sido un mal presagio del auténtico plan de rodaje, y no sé con qué ganas estaría ahora mismo escribiendo la cronología del diario de grabación.

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La niña, Jimena, y Eva


He de decir que trabajar con una niña que apenas conocía me hacía temblar las piernas, pero en cuanto grabamos el primer plano todos los miedos se esfumaron. Silvia Jimena respondió mejor de lo que esperaba; los gestos; las acciones; el aguante. Insisto en esto último porque no hay que olvidar que es una niña de 7 años, recién cumplidos, que estuvo durante dos horas a pleno sol y con chaqueta, esto último porque al señor director, que en este caso soy yo, se obcecó en que fuera así. Pero, como anécdota, Jimena nos demostró su profesionalidad al ser la última persona del grupo que necesitó hidratarse, cuando los demás estábamos hastiados por el calor.


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Gracias a la buena labor del equipo pudimos grabar más de diez planos, pero todo hubiera sido demasiado aburrido sino fuera por la aparición en escena del gran agente de seguridad. Sí. Se presentó el típico aspirante a agente secreto de los servicios especiales del gobierno de Tegucigalpa: Anacleto. Llamémosle así para entendernos. Como decía, este agente especial en misión secreta: “Inspección del cementerio noseaque” (no sea que encuentre algo, digo yo), nos encontró grabando, como he explicado, e inmediatamente puso en conocimiento nuestra presencia a la oficina del susodicho cementerio. A los cinco minutos nos visitó de nuevo y, esta vez, se le subió la vena del tricornio, que deben de tenerla en el esfínter, y nos mandó parar de grabar. El operador de cámara apuntó el objetivo al suelo y, comedido, le preguntó a Anacleto si con eso bastaba, y como buen agente nos informó que en su dilatada carrera había trabajado en varios medios audiovisuales y sabía si una cámara estaba grabando o no, así que no hacía falta que le instruyéramos. Luego nos explicó, con su gran elocuencia, que no teníamos autorización firmada por el alcalde y llamó al encargado con su Walkie-Talkie, que le colgaba por el hombro, sin duda alguna, el toque esencial de un buen agente secreto. Cuando llegó el encargado, le expliqué que tenía autorización del señor gerente de Nevasa (Empresa que gestiona las funerarias y los cementerios en Valladolid) que me la envió vía email, pero al parecer a ellos nadie les había dicho nada, así que, mientras mis compañeros grababan los últimos planos, el que suscribe tuvo que firmar el papel de responsabilidad ante los hechos.

Dentro de tres días empieza el verdadero maratón de cuatro días de grabación; cuatro exteriores; Cinco actores; Seis o siete técnicos, depende el día. Todo en un cóctel de ilusión y empeño por sacar adelante nuestro proyecto: Praesentir.

(Continuará...)
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