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Gustavo Prieto

Un verano de cine I

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Un verano de cine. Sí, pero nada que ver con las puestas de sol de Indiana Jones y la última cruzada, ni del viaje psicotrópico de la anciana madre en Requiem por un sueño. Un verano en Valladolid, matriculado en la cátedra de cine de la universidad, quizás sea la segunda y última relación de ésta pequeña ciudad con el séptimo arte (obviamente la primera es la Seminci). Insisto en esto último porque sigo sin ver la maravillosa promesa del alcalde de: La ciudad de la imagen, del museo de cine y, por supuesto, sigo sin ver ese maravilloso proyecto de “Valladolid: plató de rodaje”.


Centrándonos en la cátedra, la más veterana en el panorama nacional, ahí es nada, está a punto de cerrar sus puertas, y por mi parte, finalizar el primer curso. Han sido veintiséis días intensos de charlas, coloquios, películas, cinéfilos, en definitiva, de cine en estado puro, porque no da tiempo a más. ¿No es fantástico? Pues en parte.


Primero me centraré en las Asignaturas básicas: Estética e Historia. Cuando uno se encuentra en los inicios de este maravilloso medio y te comentan que vas a aprender estética del cine, te imaginas a Garci explicando el por qué de muchos directores, de sus planos, de su composición, del movimiento, de mil cosas... lo que no te imaginas es a un profesor que nos da el guión de un temario que no acaba (se quedo a la mitad) y que teoriza durante dos semanas sobre la luz y las sombras. Entretenido al principio, pero aburrido al final. Las dos siguientes semanas las pasamos junto a un profesor antagonista, si uno te creaba bostezos, éste inicia las clases con la siguiente afirmación: “Os crearé más dudas que respuestas”. Dicho y hecho. Sin duda, me quedo con él, teorizamos con los comienzos del cine: la linterna mágica, el cinematógrafo, de Lumiere a Melies... Un mundo muy enriquecedor. La única pega es que querría tener alguna respuesta y no tanta filosofía. Pero insisto, ha merecido la pena madrugar para reflexionar ciertas teorías y ver cine en 16 mm inédito, según dicen los profesores, en todas las filmotecas nacionales.


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Jesús G. Requena


En los seminarios es donde se saca más jugo. Un escritor, crítico o, simplemente, cinéfilo que da charlas de lo más inhóspito del séptimo arte durante dos horas. Tengo que destacar con nombres y apellidos a: Jesús G. Requena, con su magnífica exposición de la película: Octubre, del pionero director ruso Eisenstein. Escucharle era prodigioso, contundente y rotundo, si cabía duda, la borraba de la escena con su manejo del powerpoint apuntando cada detalle de las escenas que comentaba. No he sido el único que se quedó boquiabierto, ya que por unanimidad ha sido el más votado entre los asistentes, incluso se le ha dedicado una blog: requenaforever.

(Fin de primera parte)
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1 comentario

antía -

tienes una foto de Requena y lo tenías tan callado?.Espero por otra parte que sigas haciendo tus aportaciones en requenaforever.
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