Blogia
Gustavo Prieto

Escorto'06

 

 


 

El primer festival de El Escorial ha sido memorable y ha conseguido lo que pocos eventos de este tipo logran. La organización ha logrado reunir con mucho trabajo y horas de sueño a la panacea del cortometraje español, pero lo más importante de todo, es el gran ambiente entre las personalidades que allí nos encontrábamos, como una gran familia, donde lo que menos importaba eran los premios, sino la convivencia durante estos tres fantásticos días en un pueblo tan entrañable como este.

Raúl Cerezo, autor del multipremiado Escarnio, ha sido el impulsor de tan magnífico festival por y para cortometrajistas. Para llevar a cabo tal acontecimiento se ha reunido de grandes amigos y colaboradores, y sin duda ha aprobado con un destacado sobresaliente.

El jueves catorce comenzó la presentación por parte del ínclito Javier Batanero, actor y principal impulsor del popular grupo humorístico Académica Palanca, pero su carrera no se resume en eso, ya que ha sido el autor de numerosas canciones como “Pacto entre caballeros” que la canta Joaquín Sabina, pero lo que realmente me hizo creer en que el mundo es pequeño fue cuando me reconoció haber colaborado en la canción “Nada que hacer” del cantautor Hilario Camacho. Si habéis leído el anterior post lo entenderéis.

Este mismo día llegué a mitad de conferencia sobre el mundo del cortometraje y el cine en general. Temas que pueden dar de sí durante mucho tiempo, más si cabe cuando en el coloquio estaban Carlos Aguilera, Anita Haas, Refo, Iván Sainz Pardo, Coti (director del festival) y el presentador del festival. Tras un descanso vimos varios cortometrajes de la sección oficial, de los cuales destacaron Sintonía y una maravilla de la tecnología animada como lo es El corazón delator. Poco después se dio paso a la proyección de varios spot participantes, entre ellos mi humilde aportación. Un spot sencillo que colaboraron Juan Carlos y Carmen en el que sus personajes viven un momento corto, pero intenso, como el festival. Los que me conocen sabrán mi inaptitud para hablar delante del público, así que poco más que añadir.

El viernes prácticamente me uní a la fiesta final, ya que no pude asistir a ninguna proyección, pero qué demonios, ¿no era ese el plan? Así que me junté con los más irresponsables del grupo y continuamos divagando sobre cine, pero mi juerga terminó pronto ya que estaba acoplado en la habitación de Queco, ganador al mejor spot, y nos fuimos pronto al motel.

El sábado por la mañana estuve presente en la sección informativa en la que pudimos ver un par de joyitas que pudieron haber estado entre los finalistas sin ningún pudor, Proverbio Chino y Zapatos limpios, que nos ganaron con su sencillez y su gran humor, sin duda, un arma muy eficaz para ganarse la simpatía de los allí presentes.

El momento más esperado empezó a las siete de la tarde cuando empezaba el maratón de premios y spot seleccionados. De nuevo, Batanero sacó su chispa interpretativa para animar en sus intervenciones junto al enigmático pianista que nos sorprendía en sus interpretaciones. La gala final fue como la seda, divertida, participativa y apoyada por un público entregado a cada instante. La sección de los spot seleccionados nos responsabilizó a los espectadores a votar al mejor, y como ocurre en esos eventos, el humor, como siempre, fue el encargado de llevar a Queco a ganar el simbólico trofeo que le dejó sin palabras al reconocer que era la primera vez que ganaba un premio. La gala continuó con la entrega del resto de galardonados hasta acabar en el más esperado que era el primer premio que se lo llevó El corazón delator de Raúl García. Una obra maestra de la animación. Sin duda sorprende que este género haya superado a los otros cortometrajes, pero nadie duda de su calidad y virtuosismo.

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres