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Gustavo Prieto

A punto de parir

 

Ya estamos embarcados en otro proyecto. Dando pequeños pasitos en esto que llaman el séptimo arte. No sé si será el séptimo, pero desde luego que de arte…sanal tiene todo, porque ver cómo funciona una cámara de 16 mm es algo así como ver a Labordeta por esos inhóspitos pueblos donde un buen hombre trabaja en cestos de paja. Eso sí, cuando escuché el traqueteo de la película creo que tuve un orgasmo tántrico, o sea, para adentro.


En realidad soy consciente que no invento nada, que es una historia más, pero también soy consciente que es mi historia y esta ilusión que tengo es incomparable. Es una ilusión por embarcarme, de nuevo (y van cuatro) en un cortometraje. Tengo ganas de decir “acción” y vivir el rodaje. Es una pena que sean solo dos días.


La verdad es que es extraño ese sentimiento de querer verlo acabado y querer disfrutarlo a la vez. Es duro este maldito oficio y, sobre todo, cuando tienes momentos de auténtico sufrimiento: cuando pierdes una localización a última hora o cuando hay gente que no puede venir al rodaje porque le ha salido un trabajo… En fin, vicisitudes que tienes que driblar y aguantar para que la úlcera no te salga antes de los cuarenta.


No se cómo saldrá todo esto, pero el camino ha merecido la pena.

 

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