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Gustavo Prieto

Mi Manchester #018

 

Un minuto de Liverpool

Ya lo decía la canción “es una lata... el trabajar...”. Me voy a centrar en mi primera semana dando el callo limpiando habitaciones en el hotel.
 
El primer día no fue el lunes, ya que el induption solo fue una muestra de la doble realidad de las grandes empresas, como por ejemplo que me dieran las camisas a las que les faltaban algunos botones bastante visibles (me defiendo con la limpieza, la cocina y, un poco, con la plancha, pero coser...).
 
Aquel lunes lo más destacado fue enterarme de que iba para cuatro horas y al final fueron ocho. La mitad del tiempo estuve frente a un ordenador respondiendo a un estúpido test. Lo curioso no fue que se alargara aquel tostón, sino que a las seis de la tarde, la chica de recursos humanos se cambió de ropa, se puso de sport y se fue a correr con una compañera sin decirme nada. Yo me quedé a cuadros, porque aquel test iba para largo. Media hora después, la chica vino fatigada y colorada y me dijo que podía dejarlo sin terminar y que me fuera a casa (?).
 
Durante estos días he estado de training con Jenny, la chica española con la que hice el trial day. Como la tarea es limpiar el baño y hacer la cama, nos turnábamos en las labores y fue bastante cómodo. Hay que hacer una habitación cada media hora, por lo que estos días ha sido más relajado, ya que aquí pagan por hora y no era cuestión de terminar antes. De este modo, cuando toca hacer diez habitaciones, las tienes que hacer en cinco horas, pero si son dieciséis, son ocho más la media hora de almuerzo.
 
Sí, dan de comer, pero a las doce y media, o una. No me puedo quejar de momento de la comida, pero el otro día, llegué casi al último plato. Menos mal que algunas personas no son muy glotonas como yo o, incluso, se llevan sus propios sandwiches. No sé quién calcula la cantidad, pero debería de dar clases de matemáticas.
 
Como es un hotel, no cierra ningún día, por lo que aquí toca pringar los fines de semana y descansar dos días a la semana que elija la supervisora. Se llaman days off y esta semana lo tuve el viernes, por lo que he aprovechado para irme con mis compañeros de piso a Liverpool.
 
Tengo agujetas en las piernas y la espalda empieza a recuperarse, pero es duro el trabajo. En compensación, puedes escuchar la música mientras limpias. En cuanto a los compañeros he de decir que tienen mucha paciencia con mi inglés. Chapó. A pesar de que una de ellas (escocesa, para más señas de Glasgow) me pronuncie ocho como /it/, en vez de /eit/ como uno ha aprendido en la escuela.

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