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Gustavo Prieto

Hotel #001

No hay mucho que explicar. A partir de ahora, iré incluyendo microrelatos. De momento, tengo una serie de historias que transcurren en un hotel y como protagonista nada más y nada menos que un vulgar españolito en tierras inglesas. Cada capítulo surge de algo que he visto, que he encontrado o que he vivido durante esta experiencia de limpia habitaciones, así que cada cual que elija qué es real y qué es ficción. También se puede descargar en PDF en el enlace.

Hotel #001

La maleta abierta con la ropa desperdigada por la habitación indicaba que el cliente iba a pasar una noche más. El chico de la limpieza masculló entredientes al ver el desorden y empezó con la tarea. Tan solo había cambiado las toallas del baño y se disponía a secar la mampara de la ducha, cuando una mujer entró gritando en el cuarto, sin percatarse de la presencia del joven.

Hablaba en un inglés ininteligible para el muchacho recién llegado de España, pero por el tono debía de estar soltando improperios a alguien mientras recogía su ropa con avidez y cerraba su maleta. Ese alguien apareció y entró en la habitación a la altura de la puerta del baño, donde el joven se había quedado petrificado con el trapo en la mano.

La mujer tenía el rímel corrido por toda la cara y, sin fuerzas, arrastraba su maleta con las dos manos hasta que la soltó mascullando un “fuck off”. Después se encaró tambaleándose frente al hombre y le escupió en la cara otro “fuck off”. Y se fue repitiendo la misma palabra una y otra vez por el pasillo. Justo cuando salió la mujer, el hombre miró al joven que reaccionó al instante y le pidió disculpas con ademán de irse, pero el tipo, angustiado, le permitió seguir con su tarea. “Go ahead, go ahead”, insistió. 

Después se sentó y empezó a soltar el nudo de su garganta explicando al joven que la mujer ya no volvería más, que eran muchos años soportando lo mismo. También recordó cuando la vio por primera vez en un pequeño pueblo de Escocia y que, desde que empezaron a salir juntos, hicieron el amor todos los días del año. Fue mágico, sentenció, y le empezaron a caer lágrimas por la mejilla.

El joven no le vio, ya que estaba obcecado en su tarea, y tampoco le entendió ni una palabra, por eso, más tarde, se inventó una historia de lo que había ocurrido, pero con un final feliz.

 


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2 comentarios

Gustavo -

Que manera más sencilla de alegrarme el día Guille. Muchas gracias, de verdad.

Me encantaría tener tiempo para escribir todos los días, pero no es el caso, por lo que creo que podré ir subiendo uno cada semana o cada quince días.

En los enlaces tengo un link a mis cuentos publicados. Son mas largos, pero estan en PDF para que los leas cuando y donde quieras.

Un abrazo y gracias Guille!!
Gus

tenadigitallab -

Soy Guille de "8" quiero más micro relatosssss!!!!
Me estoy conviertiendo en un fan tuyo macho! me flipa como escribes!
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